
Los visados de obra a estrenar cayeron en el 2025 por los problemas para agilizar suelo.
España debería estar construyendo vivienda nueva a un ritmo muy superior al actual para
hacer frente a la alta demanda existente y la que se producirá en los próximos años. Es el
consenso general, tanto de profesionales como de políticos y la sociedad. Sin embargo,
las cifras con las que se ha cerrado el 2025 evidencian que la edificación de obra nueva
no solo no crece, sino que se ha frenado e incluso, en algunos territorios ya con escasa
oferta, ha disminuido.
En Catalunya, Madrid, Andalucía, Baleares o el País Vasco, entre otras comunidades, los
visados de vivienda a estrenar concedidos durante el año pasado son menos que los del
2024. Los profesionales del sector inmobiliario alertan de que la válvula de la olla a
presión que supone el problema de la vivienda silba cada vez con más fuerza.
El Banco de España estima que harían falta 700.000 pisos, cantidad que se elevó en
100.000 unidades respecto al año pasado, para poder alojar a las familias y los jóvenes
que van a necesitar un techo donde residir en los próximos años. Pero las cifras de la
nueva construcción, un sector que el Gobierno está intentando incentivar (con el nuevo
Perte de la construcción industrializada), no cubren ni el 20% de esa demanda.
Según datos oficiales del ministerio de Vivienda, en los tres primeros trimestres del año
pasado el número de viviendas libres terminadas descendió un 7,9%, un 2,8% y un 4,5% en cada uno de ellos respecto a los datos del 2024. Por tanto, y a la espera del cierre del año, durante los nueve primeros meses del 2025 se entregaron menos pisos que en el ejercicio anterior. En números concretos, hasta octubre se terminaron 66.700 viviendas en España, frente a las 100.000 de todo el 2024.
Fuente periodística: 'LA VANGUARDIA'