Hubo un tiempo en que los rendimientos asociados al mercado inmobiliario aportaban más del 10% de los ingresos por impuestos de las CCAA. Eran los años del calentón inmobiliario cuando la recaudación entraba a mansalva en caja a cuenta de la acumulación de operaciones por la doble vía del impuesto de transmisiones patrimoniales y de actos jurídicos documentados.
El estallido de la burbuja volatilizó esos ingresos, que en solo tres años se desplomaron un 30%, y por ahí se explican buena parte de las penurias de los gobiernos autonómicos para poner sus cuentas en orden durante los años siguientes.
Según los datos oficiales de los presupuestos autonómicos recabados por el Ministerio de Hacienda, el año pasado los ingresos por esta vía supusieron el 7% del total, con la recaudación de actos jurídicos documentados aún en la mitad de lo que suponía en 2008. Sin embargo, una poderosa corriente de fondo comienza a apreciarse con claridad en la recaudación de estos impuestos.
En los últimos dos años la recaudación asociada a los mismos se ha incrementado en torno a un 20% y para el año que viene los datos procedentes de las once CCAA que tenían sus presupuestos aprobados a principios de año apuntan a un salto cualitativo fenomenal, con un incremento esperado de la recaudación por estos impuestos en el año 2025 de nada menos que del 25%.
Fuente periodística: 'ABC'