La subida de los precios de la vivienda acelera la firma de créditos para la compra.
Las hipotecas dieron el acelerón en la recta final del año y eso a pesar de que el precio de la vivienda no deja de subir. O más bien por eso. El coste de las hipotecas baja más lento de lo que suben los inmuebles y ese desfase aboca a miles de compradores a una encrucijada: pedir una hipoteca más cara ya y comprar la casa más barata o esperar a las próximas bajadas de tipos y correr el riesgo de quedarse sin el piso deseado. Los
compradores se decantan por la financiación más costosa y las llaves en el bolsillo, aprovechando además la predisposición de los bancos para conceder créditos.
La escalada del precio de la vivienda marca así el paso al mercado hipotecario en un momento en el que confluyen muchos factores de presión sobre la oferta: el aumento demográfico, la escasez de stock o el aumento de los alquileres, que provoca que muchas personas consideren más asequible pagar una cuota hipotecaria. La enorme demanda impulsa el valor de las casas –un 5,5% interanual en diciembre, según el índice IMIE elaborado por Tinsa by Accumin– y el ritmo al que se encarecen es tal que ni siquiera las
inminentes bajadas de tipos de interés que se esperan del BCE atenúan el impulso comprador.
‘Cada vez más personas optan por comprar sin esperar una bajada de tipos, ya que las viviendas disponibles desaparecen rápidamente. La escasez de inmuebles hace que muchos compradores prioricen asegurarse la vivienda que encaja con sus necesidades antes de que sea demasiado tarde’, indica un experto.
Fuente periodística: 'EL MUNDO'