
La inestabilidad geopolítica por la guerra en Irán y la previsible subida de los tipos de interés en los próximos meses complican aún más el escenario para los consumidores que tengan que hipotecarse.
También se espera una subida de los costes de la construcción derivada del conflicto bélico.
Más difícil todavía. El comprador de vivienda que tenga que pedir financiación se enfrenta en los próximos meses a un panorama financiero complejo azuzado por la inestabilidad geopolítica, la previsible subida de tipos y el endurecimiento de las condiciones para endeudarse por parte de la banca. Las primeras señales de esta tendencia ya se han dejado notar en el Euribor, que se ha disparado con fuerza en las últimas semanas.
A estas circunstancias hay que sumar la falta de oferta en el sector inmobiliario y los precios disparados, que siguen escalando a pesar del frenazo de las compraventas que empiezan a reflejar las estadísticas. También se espera un aumento de los costes de la construcción derivados del encarecimiento de la energía y las materias primas por el conflicto en Oriente Medio.
Los expertos coinciden en señalar que las entidades financieras mantienen el grifo de crédito abierto, pero en condiciones menos favorables que hace apenas unos meses. Esto repercute tanto en aquellos que quieran firmar ahora un préstamo como para los que tengan que actualizarlo.
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, avisaba a mediados de marzo que el conflicto en Oriente Medio podía encarecer las hipotecas en la medida en que el BCE se vería forzado a incrementar el precio del dinero. “La situación bélica nos está generando más tensionamiento de la curva de tipos en el largo plazo. Todo hace pensar que los tipos de interés llevarán a hipotecas mayores”, aseguraba.
Entidades como Banco Santander, BBVA o ING han encarecido ligeramente los precios de sus hipotecas a tipo fijo desde que comenzaron los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán el pasado 28 de febrero. “Lo que estamos empezando a detectar es mayor selectividad de los clientes. Ahora bien, si el contexto geopolítico, como una prolongación del conflicto en Oriente Medio, acaba trasladándose a la inflación, podríamos ver ajustes al alza en los tipos hipotecarios no previstos inicialmente. En ese caso, más
que un cierre del crédito, lo que veríamos sería un encarecimiento de este”, afirma otro experto.
Fuente periodística: 'EL ECONOMISTA'